Hace unos días leía sobre el arte de aburrirse. Sí, el arte de no hacer nada. De parar todo lo que estás haciendo, dejar las pantallas, dejar el reloj, dejar incluso la música, y no hacer simplemente nada. Aburrirte. Como lo hacíamos antes, como cuando éramos niños.

Decía que del aburrimiento nacen las mejores ideas. Las mejores historias. La creatividad más sincera y pura.

Recuerdo cuando era chica y estaba de vacaciones en el sur, y ya se me habían acabado todos los libros que llevaba para leer, las revistas y todo lo legible en la casa. Había que empezar a aburrirse. Ahí agarraba mi Pascualina, aún sin estrenar, y comenzaba a escribir. Y ahí aparecían las mejores historias, dibujos, collage y cuentos.

De hecho, me atrevería a decir que los primeros meses del año eran los que más información tenían en la agenda. Después, durante el año, entre tantas tareas y responsabilidades, terminaba olvidando y dejaba de escribir. O quizás dejaba de estar tan aburrida.

Ahora yo creo que es lo mismo, tienes un rato libre y agarras el teléfono, o te tiras al sillón y tomas un libro, o te recuestas y enciendes ese capítulo de la serie que nunca terminaste… Ahí, donde están todas esas opciones para elegir, no hay aburrimiento. Cuándo realmente te aburres?

Un poco de historia… En el siglo XVII, el pensador francés Blaise Pascal creía que todas las desgracias de los seres humanos se derivaban de no saber permanecer sentados y en soledad en una habitación. Más tarde, con el auge del capitalismo, el aburrimiento representó lo opuesto a la ética del trabajo. Luego vino la industria del entretenimiento, nacieron los cines, los parques temáticos, con el tiempo la radio, la televisión y ahora el internet que no nos suelta…

¿Y a dónde quiero llegar con todo esto? Quiero usar esta primera Cartita Creativa para desafiarte a hacer lo más raro que podrías esperar: Abúrrete. Sí. Date una tarde para no hacer nada. Y de esa nada, deja que las cosas fluyan. Quizás se te ocurre la gran idea o te inspiras para un nuevo proyecto.

No por nada, cuando estás quedándote dormida o cuando estás en la ducha, salen las mejores ideas. Porque no estás haciendo nada más que eso.

Y ojo: no es una tarea. Tampoco es un nuevo proyecto. Porque si nos ponemos a “hacer nada” tratando de “hacer algo”, dejaría de funcionar el desafío.

Simplemente destina un tiempo en el día a hacer nada y cuéntame si apareció algo.

Un pequeño hallazgo

Estos últimos meses volví a leer gracias a Substack. Sé que viene de cerca la recomendación, ya que yo misma estoy comenzando con mi propia cuenta aquí… Pero me gustó encontrar esta nueva app en la que la vanidad no está en la mejor foto que puedas tomar, ni en qué tan lindo le hablas a la cámara.

Sino que te permite escuchar (leer) los más profundos sentimientos o pensamientos de algunos, y bajarle un cambio al scrolling que nos deja enviciados y adictos, casi sin darnos cuenta.

Y sí, quizás un poco más “aburrido” que la otra red social…

Cada quince días espero escribirte, con alguna idea que me esté dando vueltas en la cabeza, y planteártela como un desafío, para que este bichito también dé vueltas en la tuya.

Este será un espacio no de consumir, sino de que salgas con ganas de pensar o hacer algo distinto.

Si te tinca, quédate. Si no, no hay resentimientos.

Trataré de aburrirme más seguido, para escribir más. O quizás encontrar la inspiración en otro lado que no sea el celular. Esa es la magia de la creatividad.

Un abrazo, Cami Pareja @holacamipareja